Lovemarks: ¿cuál te robará el corazón este San Valentín?

Ya está aquí San Valentín y las Lovemarks quieren conquistarte con marketing como si fueras la chica popular del instituto. Usarán lo típico: tarjetas con corazones en forma de newsletter. No te darán bombones, pero sí promociones y ofertas que los incluyen. Y mucho, mucho amor con su trato personalizado y atención al cliente.

¿Pero cómo consiguen que caigamos en sus redes (sociales) y que compremos sus productos sin pensar? Las Lovemarks son las firmas que te enamoraron para fidelizarte gracias a una cuidada estrategia de marketing. Según los estudios, este apego emocional es similar al que se siente por un amigo cercano. Además, no es un unilareral, sino recíproco, ya que esperamos que la marca nos proporcione algo a cambio. Es decir, no estamos hablando del amor desinteresado que define el espíritu de San Valentín.

¿Qué hacen las #lovemarks para que caigamos en sus #redes (sociales)? 😉 ❤️️ #marketing… Clic para tuitear

No obstante, esto no quiere decir que no sea incondicional. Los consumidores sentimos una gran conexión con las Lovemarks cuando cada día seguimos sus publicaciones. Aquí entra el Marketing Emocional, que estudia qué emociones tenemos por satisfacer para posteriormente asociarlas a su producto. Esto es muy sencillo actualmente, ya que los millones de selfies sonrientes y solitarios en Instagram son una muestra de las amplias carencias emocionales que sentimos en un mundo hiperconectado. Nos relacionamos a través de las redes sociales, que son un simulacro de la realidad muy lejano de la misma. Además, todos nos comportamos un poco como una marca en las redes porque cada vez somos cada vez menos humanos.

Sin embargo, curiosamente, el contenido íntimo y personal es el que más triunfa. Es por esto que las marcas más atrevidas se lanzan a generar posts más frescos y reales que los nuestros y, de hecho, nos tienen enganchados. Dan la sensación de que son “ellas mismas”, cuando en realidad tienen un gran equipo detrás.

Las Lovemarks saben que la mayoría de nuestras compras son fruto de decisiones impulsivas y que estas derivan de nuestros sentimientos. Así que aportan una sensación agradable a su producto y nosotros la sentimos cuando la compramos. Parece que hablemos del amor hacia la marca como si fuera magia, pero lo cierto es que, con una estrategia de comunicación bien planteada, relacionan ambos conceptos como si lo fuera. Sólo deben tener cuidado con que el sentimiento no sea demasiado abstracto porque, si no es claro, no funcionará.

Lovemarks y San Valentín

El storytelling, la técnica basada en contar historias, también es importante para las Lovemarks. Pero no vale de cualquier manera. Según los datos, nos gustan las marcas que son activas y que cuentan lo que hacen. La razón está en que, hoy en día, somos muchos los que luchamos por conseguir nuestros objetivos y ver a gente que hace lo mismo nos motiva e inspira. Así que, ¡nos han pillado! Las Lovemarks se muestran como alguien que persigue sus sueños pese a todo y eso genera empatía. Sentimos que esa marca nos entiende y es nuestra compañera de lucha en la rutina. Admítelo, a ti también te alegra tomarte el café mientras lees algún mensaje de ánimo en Twitter.

Las Lovemarks se conciben cuando este respeto que sentimos se convierte en cariño. Por ello, es muy importante que las marcas nos escuchen, ya que sólo así sabrán cómo parecerse a nosotros o sorprendernos. De hecho, nosotros mismos como consumidores esperamos de una marca este efecto reconfortante. Nos gusta que nuestras LoveMarks nos animen a terminar la semana y que el fin de semana nos saquen de la rutina y nos liberen del estrés con la experiencia de la compra. Hasta queremos que sus anuncios o su packing nos den esta sensación.

Poquito a poco nos vamos enamorando, pero, como el amor entre personas, éste también va y viene. Así que las marcas no dejan cabos sueltos y siguen también el Neuromarketing. Se trata de aplicar la neurociencia a la economía y la publicidad con el fin de mejorar la estrategia de marketing. Es decir, ajustan el producto lo máximo posible a nuestras emociones a partir de un estudio exhaustivo de nuestro comportamiento y reacciones. Ellos saben qué hacemos y porqué mejor que nosotros, incluso cuando actuamos sin pensar.

“En nuestro cerebro, casi todos los procesos se realizan de forma inconsciente y por tanto no los podemos verbalizar. Sin embargo, el neuromarketing es capaz de identificar lo que nos emociona aun de forma inconsciente y esto a la larga beneficia tanto a las marcas, que pueden hacer una oferta acorde con los gustos de los consumidores, como a los consumidores, que tendrán a su disposición productos que realmente se ajusten a sus preferencias”, señala Ingrit Moya, coordinadora del Máster en Neuromarketing y Comportamiento del Consumidor de la Universidad Complutense de Madrid.

Desde esta perspectiva, un producto no es solo un objeto diseñado para satisfacer ciertas necesidades, sino que la imagen de la marca se construye a través nuestras expectativas, valores y estilo de vida, según explica el experto en neurociencias cognitivas Néstor Braidot en su libro Neuromarketing en acción.

Ahora que ya sabes los secretos de las Lovemarks para enamorarte, este San Valentín, no te dejes llevar del todo y asegúrate de que es un flechazo de Cupido y no una picadura de un mosquito. Déjate contagiar por el amor que hay en el aire, pero no aceptes ofertas a la primera sólo porque se trate de tu firma favorita. Compra con el corazón, pero también con cabeza.

 

Fuentes: Neuromarketing: Cómo consiguen que compres lo que no sabes que quieres

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